Las abuelas nunca hablaron de la guerra, eso era cosa de hombres. Pero la vivieron igual.
Estamos en un pueblo. La expresión " tocan a muerto " se usa para nombrar las campanadas que anuncian la muerte de una persona: dos si es un hombre, tres si se trata de una mujer. Laura Vivar toma la expresión para dar título a su novela, una obra que recrea la voz de las mujeres -madres, primas, tías, vecinas: todas- desde la ruina de la posguerra y que, magistralmente, va enhebrando instantáneas familiares que tienen en común la carestía, la pobreza, la violencia, el luto riguroso, la dureza de la vida cotidiana, la injusticia, la emigración de las jóvenes a las grandes ciudades, el silencio.
Con un castellano precioso, lleno de hallazgos verbales y pleno de historias,
Tocan a muerto propone con imaginación y crudeza algunas posibles respuestas a la pregunta sobre qué es lo que sabríamos de nuestros pueblos si el dolor de la guerra civil española no hubiera cortado sus formas de vida y la transmisión de su memoria.