Cuenta la leyenda que el amor más puro es capaz de crear su propia luz. Este es el relato de un milagro que tuvo lugar en el corazón de Leópolis, en un tiempo donde la bondad era un tesoro y la esperanza, un faro. Es la historia del pequeño Arek Khaberovych, cuyo nacimiento no solo llenó de alegría la casa de sus padres, sino que trajo consigo un regalo extraordinario: un brillo cálido, suave y acogedor que emanaba directamente de sus ojos.