Este libro examina la evolución de la relación humano-animal y su impacto en el ordenamiento jurídico colombiano, y argumenta la necesidad de reconocer la adopción de animales de compañía como una institución jurídica formal. A través de un análisis histórico, normativo y jurisprudencial, la obra traza el tránsito de la concepción de los animales como meros objetos a su estatus de seres sintientes, un cambio impulsado por avances científicos y una creciente conciencia social. Se explora cómo esta transformación redefine el concepto de familia, que da lugar a la noción de "familia multiespecie" y desafía las estructuras del derecho de familia y de los contratos. Los autores sostienen que, a pesar de los significativos avances legislativos y judiciales en Colombia, persiste una laguna regulatoria en torno a los contratos de adopción. Como solución, proponen reglamentar dichos contratos y aplicar el principio de precaución, para garantizar de manera efectiva el bienestar, la integridad y la protección de los animales en su nuevo núcleo familiar, consolidando así su reconocimiento como sujetos de derecho en la práctica jurídica.