Este libro presenta un análisis de la evolución y el tratamiento de los derechos bioculturales y el conocimiento tradicional de las comunidades negras en Colombia, a partir de la premisa de que sus usos, saberes, tradiciones, prácticas culturales y territorio ancestral constituyen un interés jurídico tutelado, único e interdependiente. A través de una metodología de análisis documental con un enfoque hermenéutico, sistemático e histórico, los autores examinan el marco conceptual de los derechos bioculturales como una herramienta fundamental para la defensa de las cosmovisiones y prácticas afrocolombianas. La obra plantea que, a pesar de los avances normativos, la protección efectiva de los derechos bioculturales en Colombia es deficiente debido a la falta de desarrollo reglamentario, la voluntad política y las políticas públicas integrales. La hipótesis central, confirmada a lo largo del texto, es la necesidad de fortalecer los mecanismos legales mediante un enfoque que reconozca la interdependencia entre los derechos territoriales, culturales y ambientales, promoviendo la participación activa de las comunidades. La obra se erige como una contribución esencial para la construcción de la justicia étnica y ambiental, y propone un nuevo pacto social-biocultural.