«Todas las grandes fugas se parecen unas a otras, pero la que narra Alberto Cavallari es extraordinaria a su manera: dramática, literaria, inútil, bien ambientada, tan rusa. Una gran historia sobre la necesidad de huir hacia ese lugar que ningún mapa recoge y que solemos llamar libertad. Una proeza digna de Tolstói»
Paco Cerdà
La noche del 27 al 28 de octubre de 1910, Lev Nikoláievich Tolstói se desvela por un susurro en su estudio: su esposa Sofía está curioseando una vez más entre sus papeles. Cansado de una vida conyugal mutuamente tormentosa y de una familia envenenada por sospechas, celos y rivalidades, a los ochenta y dos años decide huir en plena noche. El autor de Guerra y paz y Anna Karénina, acompañado por su hija Sasha y el médico Makovicki, emprende un viaje que acaba en una estación perdida del sur de Rusia. Ese gesto, mezcla de renuncia moral y huida desesperada, es el punto de partida de Alberto Cavallari para construir un relato sobre la imposibilidad de escapar de uno mismo.
Inspirándose en los diarios y cartas del propio Tolstói y en las memorias de sus allegados, el autor reconstruye en este relato de extraordinaria intensidad los días de la huida desde la finca de Yásnaia Poliana hasta la remota estación de Astápovo donde el gran escritor murió el 7 de noviembre.
La fuga de Tolstói no es una biografía ni una novela, sino un ensayo narrativo en el que se cruzan la fe, la política y la escritura como territorios de fractura. Cavallari interroga el mito del escritor santo y muestra cómo toda redención, incluso la más pura, puede convertirse en un acto de poder.