"Hemos de aplicarnos, mayormente, a esta clase de conocimiento [el de los sueños] porque procede de nosotros mismos, de nuestro interior, y es propio de cada una de las almas", afirmaba Sinesio de Cirene hacia inicios del siglo v. Bajo esta premisa, la presente obra abre las puertas a los dos legados más fascinantes de la Antigüedad en cuanto a la interpretación de los sueños: la diagnóstico-prescriptiva en el tratado médico Sobre la dieta, escrita por un dietista anónimo de inicios del siglo IV a. C., y la adivinatoria en la Onirocrítica, de Artemidoro de Daldis, de mediados del siglo II d. C.
"Es del antiguo Artemidoro de quien realmente se puede llegar a conocer el simbolismo del sueño [...] donde con cientos de ejemplos nos hace comprensibles el modo y la manera, el método y el humor de los que se sirve la omnisapiencia durmiente para, en la medida de lo posible, enseñar algo a nuestra ignorancia despierta."
-Arthur Schopenhauer